Estoy
casi seguro de que nunca te has puesto a contar cuántas cosas atesoras bajo tu
nombre. Con esto no me refiero a una estimación que pueda responderse con
“muchas” o “pocas”, sino la cifra concreta de posesiones que tienes. Es una
cuestión muy sencilla y fácil de resolver, pero en la mayoría de los casos
queda sin respuesta.
Extrapolemos
por un momento este dilema a una zona más limitada: nuestro frigorífico. De
este espacio de almacenaje salen y entran productos todos o casi todos los
días. El flujo se produce por nuestro consumo, es decir, cuando ingerimos algo,
se acaba y hay que comprar nuevamente. Esto implica un control para saber qué
alimentos tenemos y/o necesitamos. En algunos hogares, es más riguroso que en
otros, pero siempre debe producirse para un correcto funcionamiento de nuestra
rutina. La estrategia más usada a nivel mundial para llevar a cabo dicho
registro es la lista.
Escribir,
una vez más, supone una herramienta indispensable. Apuntando sobre papel o en
el teléfono podemos dejar constancia de lo que precisamos y, en el punto de
compra, ir borrando o tachando hasta dejar la hoja vacía. Este hábito tan
tradicional y del día a día puede ayudarnos a ampliar el control más allá de
nuestra despensa. Con el fin de no olvidarte de aquello que tienes guardado en
un armario o en lo alto de una estantería metido en una caja, puedes escribir
una lista de absolutamente todo lo que posees.
Las
preferencias son miles y varían en función de nuestras prioridades o gustos,
pero puedes seguir estos consejos para que la tarea sea un éxito:
1. Escoge un formato: básicamente
digital o papel. El primero te permitirá una gestión más limpia y rápida. Sin
aún así prefieres el método tradicional, te aconsejo hacerlo en una libreta y a
lápiz. Selecciona también un espacio seguro y accesible donde situar la lista.
2. Haz grupos: antes de ponerte a
ello no dudes en echar un vistazo general a los distintos espacios de tu casa
para poder fijar unos grupos. Esto creará divisiones en tu lista que te
servirán para encontrar las cosas con mayor rapidez. Puedes clasificar según la
función de los objetos (entretenimiento, cocina, trabajo, aseo, descanso…).
3. Avanza por zonas: empieza por una habitación
y no continúes con la siguiente hasta que no hayas comprobado todo. A su vez,
distribuye tu recorrido por los diferentes espacios de ese cuarto. Si primero
revisas el escritorio, no pases al armario hasta haber terminado con ello.
4. Sé descriptivo: es importante
que aquello que escribas aporte la mayor información con el menor número de
palabras posible. Trata de ser claro y conciso. No excedas la línea por objeto.
El proceso
puede llegar a llevar días e incluso semanas. No obstante, una vez terminado,
tendrás una visión mucho más real de tu hogar y podrás empezar a tomar
decisiones sobre lo que te gustaría tachar.

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