Ahora
que ya tenemos más clara la magnitud de nuestras pertenencias llega el momento
de revisar qué nos aportan. Debemos tener en cuenta si las funciones que
desempeña el objeto satisfacen nuestras necesidades presentes y en qué medida. Para
cuantificar este valor podemos dar una puntuación del 0 al 10, siendo el número
mayor el correspondiente a los bienes que mejor lo hagan.
La
carga sentimental que tengamos por ciertos productos será un obstáculo a tener
en cuenta. Es aquella propia de recuerdos de viajes/eventos, regalos de nuestros
seres queridos o cosas que nos hacían disfrutar. Considera esta condición como un valor más y puntúa en función de lo intenso que sea el sentimiento que
tengas. Intenta pensar posibles alternativas. Por ejemplo, si tienes mucho apego
por unos muñecos con los que jugabas en la infancia, prueba a reducir el número
y quédate solo con el que más te gustaba. Aunque te dé pena despedirte de
ellos, piensa que no tienen mucho sentido ocupando espacio en un cajón y podrían
ser útiles para otro niño.
El
siguiente paso es establecer un ‘aprobado’. Siguiendo el criterio común,
aquellos productos que hayan obtenido un 4 o menos no pasan la criba, por lo
que puede entenderse que ya no tiene sentido seguir manteniéndolos. No obstante,
cada persona es un mundo y quizás el 4 aún es un valor de peso para ti. Por
ello, elige la cifra que mejor consideres. En cualquier caso, el 0 y el 1
siempre serán valores tajantes.
De
entre todos los elementos ‘suspendidos’, unos deberán ser desechados y otros
no. Si un objeto no es útil para ti, pero mantiene las condiciones óptimas para
satisfacer las necesidades de otra persona, procura guardarlo. Podrás donarlo o
sacar rentabilidad de ello más adelante.
Aquellos
que estén en mal estado y no sean capaces de cumplir lo mencionado, deberán ser
evaluados bajo la posibilidad de poder ofrecer otro uso distinto del que tenían.
No obstante, si aún así no encuentras una solución, la opción restante será
tirarlos. Deberás conocer los servicios de gestión de residuos de los que
dispone tu municipio, así como los códigos que emplean, para disponerlos
correctamente. En el apartado ‘Saber más’ he incluido una serie de enlaces que
ayudarán a resolver las dudas que puedas tener al respecto.

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